
EL CUERPO DE L@S CONDENA@S
¿Quiénes son los dueños de lo que llaman moral? ¿Qué constituye las reglas para el amar? El miedo golpea las puertas de la sagrada familia, llena de valores hoy día caduco por el paso del tiempo. La odiólogia de occidente hacia la diferencia se derrumba en la mente de más y más jóvenes que aceptan la tolerancia al amor libre. Somos nosotr@s y no la sociedad los que debemos elegir nuestra postura ante la vida. Pero esto parece lejano poniendo más peso en el cuerpo de los condenad@s, pues en silencio deben llevar lo que l@s “normales” pueden hacer de forma libre, constituido y reglamentado por la constitución de los hombres y de Dios. Doscientos años de que el hombre rompió las cadenas de la iglesia, pero no para todos los hombres, absolutamente no para las mujeres, pero el silencio suma y sigue…
La sagrada familia se transforma en tormenta al cargar con el supuesto mal, solo se puede comparar con la muerte, el divorcio o el embarazo de alguna hija. No halla el ¿Por qué? El ¿Cuándo? El ¿Donde? ¿Qué hice mal? Como si debiera existir alguna respuesta a la vida. El que dirán familiares, amig@s, compañer@s, el jefe, o vecin@, como si fuera más importante que la felicidad de sus hij@s, del propio, la familia llevada por el vía cruce, por el peso de la tradición que a simple vista se viene abajo por la fuerza de la realidad, cargan en el cuerpo de l@s condenad@s, el trauma de la violación, o bien la perversión de la mente, la incapacidad de generar vida, al final no es la familia sino el cuerpo de l@s condenad@s los que sufren las miles de penas, rabias y frustraciones de querer amar al igual que tod@s. La sagrada familia se constituye en la muerte del condenad@ y las cadenas de su cuerpo. L@s niñ@s son alejados del cuerpo del condenad@, pues la ignorancia confunde el amor falso de quien es pedofilo, con quien ama a otro hombre o a otra mujer de forma libre y recibe lo mismo recíprocamente.
La sociedad denigra a quien no sigue las reglas estipuladas, por la moral y los valores occidentales, sociedades todas ellas creadas de la barbarie de la conquista a del derramamiento interno de sangre. Condenan sin asco a quien denota alguna gota de diferencia, que la moral cristiana o científica no acepten. El cuerpo del condenad@ es obligado a limitarse en lugares creados exclusivamente para su “diversión”, haciéndolos más vulnerables al odio injustificado de l@s fals@s normales, a la hipocresía de l@s que l@ aceptan, pero están muy lejos de comprenderl@s, como si estuviéramos en presencia de una enfermedad contagiosa, el “normal” se aleja, se burla, lo apunta, alejándose aun más de los valores humanos. Y es que el respeto a la vida constituida, la búsqueda de la libertad y la solidaridad, son valores naturalmente humanos, no somos más correct@s que otr@s para juzgar la diferencia naturales de la especie y de ninguna otra. Las sociedades pueden tolerar generales asesinos, sacerdotes violadores de niñ@s, polític@s ladrones, jueces corruptos, mala salud y educación desigual. Pero no tolera la homosexualidad. ¿Por simple elección? ¿O por imposición de las elites? Yo creo que por ignorancia las sociedades se acostumbraron a dormir en los brazos de quienes dictan las cátedras, las misas, o bien quien lee las noticias. El peso de la tradición también influye, l@s niñ@s desde el vientre materno es llamad@ a cumplir un papel en la sociedad, ser hombre o mujer, su crianza, su enseñanza, su salud, su trabajo, su lugar en la familia, el amor, todo es diferenciado según sexo. El amor, el deseo, los sentimientos, debe ser guardado en lo más interno del cuerpo de l@s condenad@s, esta obligad@ por la tradición moral de las sociedad, a callar, a no compartir con los demás humanos su condición, a no poder decir a un igual sus sentimientos por miedo, no al rechazo, sino a la violencia, a la burla y ser apuntad@ con el dedo. Solo se puede demostrar que no es el cuerpo de l@s condenad@s el enfermo sino la sociedad en la que vive.
Los medios de comunicación y su doble estándar, aumentan el odio de la sociedad enferma al cuerpo de l@s condenad@s. Por un lado se burlan con estereotipos homosexuales, falsos, denigrando su libre elección. Por el otro ponen profesionales homosexuales, que anuncian su condición con bombos y platillos, claro para mostrar la tolerancia de los medios, pero son incapaces o están restringidos de poner en el tapete de los medios de comunicación la verdadera tolerancia, la del día a día y no la que la enferma sociedad tiene a los cuerpos libres de condena, famos@s, por la falsa magia de la televisión. En resumidas cuentas las relaciones humanas son solo un poco de entretención para la audiencia, no un objetivo de los medios.
La santa iglesia, que en su seno tiene millones de muertos, sacerdotes violadores y asesinos de niñ@s, el oro del saqueo en el nombre de Dios. Se atreve a apuntar hacia el cuerpo de l@s condenad@s y a refregarles su falsa moral, y los valores cristianos, todos ellos ambiguos, y que la santa iglesia ha sido la primera y con la que con más frecuencia rompe a su beneficio propio. La santa iglesia ha logrado mantener su poder corrupto y bizarro, en la sociedad gracias al peso de la tradición. Tanto tradición como iglesia son creación de los hombres para imponer el orden a l@s humildes y enriquecerse a su costa. Para eso es necesario negar la naturaleza humana de amar y ser amado de forma libre. Tradición de la intolerancia que hoy se aferra en mantener por miedo a perder sus privilegios, tal cual como no quiere que la mujer sea dueña de su cuerpo o que la totalidad de l@s seres human@s elijan su destino, y no las minorías que ellos entienden y protegen. “un cristiano puede ser un profeta, un santo, un sacerdote, un rey, un general, un ministro, un senador, un diputado, un presidente, funcionario, representante de una autoridad cualquiera, un policía, un verdugo, un noble, un burgués explotador o un proletario subyugado, un opresor o un oprimido, un torturador o un torturado, un amo o un asalariado, pero no tiene derecho a llamarse ser humano, por que el ser humano no es realmente tal más que cuando respeta y cuando ama la humanidad la libertad de todo el mundo, y cuando su libertad y su humanidad son respetadas, amadas suscitadas y creadas por todo el mundo” (Bakunin).
L@s polític@s burgueses, sin importar color, atormentan la dignidad de los más humildes, se niegan dar la igualdad al cuerpo de l@s condenad@s, por miedo del despertar de las masas. Aparte que necesitan más y más mano de obra para sus empresas y fábricas y l@s condenad@s son incapaces, en su ignorante punto de vista, de dar obreros y obreras. A quienes resaltan la moral, los valores, lo que nuestr@s hij@s estarían expuest@s, que más aberrante para los ojos de las futuras generaciones que sus cínicos robos, la destrucción ambiental en que ell@s l@s tienen expuest@s, la corrupción que ell@s la tienen como arte, o la educación desigual que ell@s promueven en sus leyes y colegios, la ley que cae con todo su peso a los más humildes y con una pluma a quienes tienen poder y dinero. Más que apuntar y denigrar el cuerpo de l@s condenad@s debieran tener ell@s el valor y la moral de dejar sus añejos escaños de representantes e irse con los millones ya robados, bien lejos de nosotr@s.
Este es un llamado también a l@s libres pensador@s a los y las libertarias a ampliar la tolerancia y el respeto más allá de las ideas, sino también en la cotidianidad, en romper las cadenas sociales que nos hacen tantos daños, al apuntar, al burlarnos igual que cualquier otro individuo de la sociedad.
Como conclusión se puede decir que el cuerpo de l@s condenad@s, sufre el rechazo de l@s oprimid@s, de l@s opresor@s y de quienes se sienten un poco más libres. Que un tiempo cercano veamos a los hombres y a mujeres como verdaderos iguales y no de cartón como lo es hoy, y que libertari@s tod@s seamos capaces de transmitir los verdaderos valores humanos.