sábado 28 de junio de 2008

notas al camino


Lxs que estamos en la u ya hemos elegido un carrera, dado un paso. Una carrera como un camino sobre lo que seremos, que en esta sociedad significa “que tipo de trabajadores seremos”. Y es que estamos en un mundo donde el ser trabajador/a es la premisa para vivir.



Sin embargo ésta condición carece de sentido moral, porque nos vemos obligadxs a trabajar de formas míseras, donde lo que producimos se lo lleva en grandes proporciones los empleadores y las empresas (como la universidad y las casas comerciales) donde gastamos ese dinero que se nos da a cambio del tiempo, única cosa que poseemos realmente. Y si nos ponemos más filosóficxs a ese tiempo le podemos también llamar vida.



La vida ésta que se funda en el trabajo para esta sociedad que nos requiere una conducta disciplinada no nos ofrece nada a cambio, se supone que nos da seguridad y bienestar, pero en concreto sabemos que todo eso es una falacia, una mentira que existe para que nos vivamos sin vivirnos.


Actualmente lxs sociólogxs de las europas llaman a este fenómeno, “precariedad”. Y pues si existe a su vez la delincuencia, el miedo a no ejercer los estudios por lo que nos endeudamos, de no tener casa propia, auto propio y menos para sostener una familia propia, qué seguridad y bienestar es entonces el que nos propone ésta sociedad. La vida se precariza, la incertidumbre reina y siguen ganando los ricachones que a sus anchas con los políticos se hacen la vida que nos prometen a todxs, ellos si pueden vivirse pero a costa de miles de vidas ajenas.



Cuando se habla de educación de calidad a qué nos referimos entonces. A salir mejor preparadxs al mercado laboral, que en sí mismo es precario ya, ha justificar el esfuerzo de nuestras familias y el propio, para ejercer nuestros títulos y no vernos obligadxs a laburar en trabajos paralelos o que no tienen nada que ver con nuestros estudios. O se habla de una crítica visceral al modo de vida imperante, de una recuperación del tiempo, que es nuestra vida misma, con la idea de que quienes vengan y ya vienen detrás de nosotrxs tengan un abanico más prospero de elecciones de vida, de carreras.


La educación a su vez es precaria porque nos prepara y a medias para seguir un círculo de fracaso, donde las seguridades y el anhelado bienestar se van haciendo una pesadilla que nos vuelve locxs. Vale, vale, el alcohol, los jaliscos, los cigarros de alquitrán y los de marihuana nos pueden salvar a ratos el culo, pero qué queda para nuestrxs hijxs.



Hay una discusión de fondo, que no está tan al fondo si vemos las cosas desde nuestros ojos y no de los que ganan con toda esta fiesta grotesca que es el mercado del capital. Está aquí encimita no más guiñándonos sus dulces ojos. Y es cómo nos recuperamos de esta enfermedad de volverse mercancía transable, cómo destruimos el capitalismo que somos nosotrxs mismxs pero sin autodestruirnos. Cómo sobrepasamos la precariedad reinante y a eso le anteponemos algo humano.