
“20 minutos tal vez media hora y el fugaz acto termina, las consecuencias son hasta el momento inciertas, incomprendida, groseramente desechada por el falso deseo del consumo, el fuerte hedor a plástico es sofocante. En la mezcla de olores, el plástico termina siendo el complemento del alcohol de la noche, el sudor de los/as amantes y el calor de aquellas palabras sordas. Se ha cumplido con los dictámenes del amor de novela europea y la ganancia social del consumo. Y es que por un lado se jura el amor más sincero (incierto), por otro lado se aplaca el deber social de penetrar y/o ser penetrada/o”.
¿Pero cual es el problema? El problema claro no es el deseo, el deseo es el más puro de los sentimientos, con esto creo coincidir con aquello/as naturalistas del sexo que ven en el la necesidad de satisfacer el instinto natural de la humanidad. Pero cierto es también, que es justamente el instinto cual parece haber sido racionalizado por la maquinaria ideológica de la sociedad, la formalidad de las relaciones, la necesidad de cierto grado de mentiras cómplices son los que han llevado al deseo, pero sobre todo a su mayor expresión; el sexo -sea el contacto físico de dos o más cuerpos y la armonía de dos o más mentes- el que parece haber sido desechado. En su lugar hoy prima la oferta y la demanda.
Oferta y demanda porque se ha convertido en el método de sobre vivencia impuesto y por ende el que parece aplicarse en todos los campos de convivencia del ser humano, en cada palabra existe una racional economía de intenciones, en cada roce la tecnología ya probada por si mismo/a o el conocimiento acumulado de la humanidad. El acto es comúnmente rápido, sin espacio para la simbiosis de los/as amantes, sea solo cosa de minutos, horas, noches o días enteros solo se piensa en la ganancia propia, esto incluye en el goce propio, en tanto la satisfacción que se le puede entregar a la pareja de turno esta condicionada a cierto estatus de buen/a amante cual se debe mantener, para ser bien valorizado/a en el mercado del sexo plástico. El sexo no tiene lugar de equilibrio se busca en cada espacio y tiempo posible, el costo solo es medido en la prevención personal de embarazos no deseados y enfermedades contagiosas.
Es cierto los cuerpos son fuertemente disciplinados por la sociedad, el pudor bien es sabido es resultante de esta violenta empresa. Él que crea que solo mantener cuanto coito se le es posible es liberarse del pudor esta torpemente equivocado/a, solo se puede liberar del pudor cuando se contempla el cuerpo de otra persona con la que fuiste un todo, aunque ese todo solo sean segundos, aunque ese todo no halla sido acompañado de penetración alguna, cuando ese todo sea en la más profunda armonía y no la ostentación hipócrita del titulo de amante, solo cuando exista deseo o en otras palabras prime el lenguaje único de los/as amantes.
Son muy pocas las personas que he conocidos capaces de reconocer en otra la belleza del cuerpo, aun menos las que contemplan en los/as demás la belleza del espíritu, sin una doble intención algunas veces manifiesta otras no. El deseo el agente emancipador se asfixia entre tanto libre comercio en su nombre, su identidad tan particular en cada amante es borrada en la identidad monopolizadora del consumo.
El deseo es victima de la ostentación social, cada amante es llevada/o a la tribuna pública. ¿Por qué? ¿Para que? Para ilustrar, para demostrar que también somos hombres y mujeres “normales”. Que queremos lo que todos los consumidores quieren, que consumimos sexo. Y el deseo es dejado al olvido, tal vez a un de vez en encunado, una vez que seamos pareja, justo cuando el o la otra/a sea mi propiedad privada. Y es que al parecer la lógica del mercado es la que prima, es lo que en accidente llaman amor, el de recordar fechas que tienen como único fin el recordar los años mozo del producto. Pero donde queda el deseo, en cada oportunidad de tener sexo, cada vez que se escuchan, o hoy en día, en cada posteó ¿es eso desear?
¿Dónde esta el instinto reproductor? Cuando el razonamiento a inventado un sin numero de métodos anticonceptivos, o donde queda la naturalidad biológica de la unión de hombres y mujeres si esta acompañada de todo tipo de drogas. No quiero con esto dar un cuestionamiento valorico sobre anticonceptivos o drogas pero si a la simplificación del consumo de sexo, haciendo oído sordos a la racionalización del instinto.
Si que por favor no me vuelvan a repetir los conceptos instinto o naturalidad para hablar de deseo o sexo, si es que no lo hacen con una reflexión más profunda de su significado, sin tener en cuenta de lo racional del acto mismo y sus consecuencias algo desventajosas para la liberación de los cuerpos y las mentes
“Las ropas vuelven a cubrir los cuerpos, la prueba del “amor” desatado se encuentra en algún basurero, piso o bien sigue esparcido por el cuerpo de los/as amantes, el beso cómplice de la despedida, tal vez un te llamo”.
3 comentarios:
wena cabros, desde aca de valpo toda la fuerza, adelante compas difundiendo y denunciando al estado y al kapital. cualkier duda de la situación de los cabros presos en argentina, comunikense con el mail, freddymarceloalakalle@gmail.com, saludos, abrazos.
daniela (compa de marcelo villarroel)
me gusto el articulo... esta buenisimo... !!
lo imprimire y reeleré!
saludos...
Alan
excelente blog, hermano, excelente, me encanta y volveré despacito para aprender mucho, salud!!!
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