viernes 25 de marzo de 2011

LA REVUELTA UNIVERSITARIA PARTE POR FRENAR EL MECHONEO




El rito del mechoneo viene de hace rato. Como vivimos en el país que no se acuerda ni le interesa recordar… bueno no entraremos en detalles que vayan a alterar la conciencia del lector. En concreto el asunto es dar una bienvenida “que se sienta”.

Al ser la violencia el modo principal de acercarnos y vivirnos en nuestras relacionas humanas ése “que se sienta” tiene que ver con dejar un recuerdo poco recordable, pero que igual por alguna razón se recuerda: que nos cortaron el pelo o nos lo tiñeron, nos quitaron la ropa y las zapatillas, nos echaron pinturas, huevos, harina, ají y cuantas weás más. Además de pasar por ciertas “pruebas” para nada creativas.

Aparte de eso el mechoneo también es compartir. O dicho más claramente lanzarse. Por eso los mechones, las víctimas de la universidad y su publicidad engañosa de Arturo Prat como pionero en la educación (?) y también de los usuarios antiguos de la misma, deben recolectar las chauchas que financien el carrete de “bienvenida”, mendigando semidesnudos por la ciudad.

Recapitulemos: dar una bienvenida significa ejercer una violencia tanto física, como moral, psicológica y simbólica. Compartir significa que unos pocos trabajen para hacer las moneditas con que finalmente se financiaran altas dosis de alcohol y otras drogas y formas estimulantes para todos.

Hace algunos años aparte de la prohibición en el papel que emanó rectoría para frenar el mechoneo algunas gentes, estudiantes varias, iniciaron una protesta contra los estudiantes restantes. Se les dijo fascistas a algunos, y algunos se defendieron diciendo “aaaa que son cuáticas las weonas”… en fin que después de ése debate de ideas, al más estilo unapino, se terminaron algunas de estas prácticas en algunas carreras.

Una por ahí se organiza haciendo algunas chauchas con anterioridad para recibir ya con su copetín pero sobretodo con buena onda a las y los recién llegados. No hay nada forzado. Por ahí algunos se disfrazan, hay su banda de bronce, en fin una fiesta sin violencia de unos sobre otros, algo “que se sienta”… pero bien para todos… y en que no trabajen solamente quienes vienen entrando. Y más encima humillados.

Igual si usted estimado/a lector/a pertenece a esas carreras que todavía no paran el webeo del mechoneo sepa que de usted depende en gran medida que el abuso termine. Puede buscar solidarizar con más personas en su condición (otras y otros de primer año), incluso con gente de otros niveles que estén en contra de mechonear, porque a pesar de la creencia popular son contados con los dedos de un pie los weones pavos que promueven ésta traumática y chanta bienvenida que se escuda en una supuesta tradición de la que ni ellos mismos tienen puta idea (antecedentes) de dónde salió. Más encima los valientes si no andan apiñaos no hacen nah.

Por lo tanto, N0 se deje pisotear estimado/a lector/a, menos por gente aweoná y violenta. Porque de lo que sí hay antecedente es de que el abuso puede parar y ser reemplazado por una bienvenida más mejor.

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